Escritura, edición y programas para contar mejor
Un recorrido por el orden real de un proyecto en El Zaz Estudio, desde la primera conversación hasta la entrega de piezas. Incluye qué esperamos de cada etapa, qué se define en reunión y qué límites conviene tener claros antes de arrancar.
Cada encargo en El Zaz Estudio sigue un orden previsible: primero entender el negocio, después decidir qué se produce y recién ahí publicar. Estos son los puntos donde el cliente nota la diferencia.
Si querés ver el recorrido completo antes de escribirnos, en quiénes somos está el detalle del equipo y los tiempos de respuesta.
Revisamos piezas existentes, cuentas activas y competencia directa. Sin ese paso, cualquier propuesta de identidad o campaña queda flotando. El resultado es un documento corto con hallazgos y prioridades, no una presentación de veinte diapositivas.
Definimos tipografía, paleta y reglas de uso que funcionan igual en vidriera, packaging y feed vertical. Así el equipo del cliente deja de improvisar cada vez que necesita una pieza nueva.
El plan de redes se arma sobre lanzamientos, temporadas y fechas propias del rubro. Publicar por publicar llena el feed pero no mueve ventas, y eso se nota en pocas semanas.
Seguimos alcance, guardados, consultas y conversión, no solo seguidores. Cada mes revisamos qué formato rindió y ajustamos el siguiente tramo del trabajo.
Entregamos archivos editables, guía de uso y una capacitación breve para que la pyme pueda sostener el sistema sin depender de nosotros para cada publicación.
Cada trabajo en El Zaz Estudio sigue un orden que ya probamos con pymes, marcas de indumentaria y comercios de servicios. No es un cronograma rígido: es una secuencia con entregables claros y momentos donde necesitamos tu devolución para no avanzar a ciegas.
Los tiempos dependen del tamaño del proyecto y de la velocidad con que llegan los materiales. Si algo se demora de tu lado, se corre la etapa siguiente, no el orden.
Revisamos lo que ya existe: logotipo, paleta, publicaciones, packaging, vidriera. Entrevistamos al equipo de ventas o atención al cliente para entender qué percibe la gente. De acá sale un documento con hallazgos y prioridades, no una propuesta todavía.
Con el diagnóstico sobre la mesa, armamos dos o tres caminos posibles. Cada uno incluye tipografía, paleta y reglas básicas de uso. Elegís uno y lo ajustamos antes de producir cualquier pieza final.
Acá se construye el sistema completo: versiones del logotipo, plantillas para redes, gráfica para local o vía pública, y guía de uso. Es la etapa más larga y la que más revisiones tiene. Trabajamos con dos rondas de corrección incluidas.
Entregamos archivos editables, manual breve y un documento con criterios para que tu equipo pueda sostener la identidad sin depender de nosotros para cada publicación. Incluye una sesión de traspaso.
Si el proyecto incluye gestión de redes o campañas, revisamos métricas reales a los 60 o 90 días. Ahí se corrige lo que no funcionó: formatos, frecuencia, tono. No es una etapa obligatoria, pero la recomendamos cuando hay presupuesto de medios.
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